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(Im)pertinencias
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martes, 09 de febrero de 2010 |
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Me permito transcribir un artículo de Sin Permiso (que igualmente recomiendo leer habitualmente) para saber bien lo que está pasando en Grecia, el papel de la Unión Europea y de los capitales internacionales. Para leerlo, pinchar en Leer más.
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lunes, 08 de febrero de 2010 |
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Interesante artículo de Juan Hernández Vigueras en su blog,que transcribo aquí (pinchar en leer más).
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domingo, 07 de febrero de 2010 |
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El diario del Vaticano L'Osservatore Romano se suma a la campaña "de los mercados" para poner de relieve la fragilidad de la economía española. No le preocupa la de la italiana, tanto o mayor que la nuestra, por ejemplo, sino la que llama "epidemia española". Pone también en duda la capacidad del gobierno español ("Los analistas concuerdan en que el batacazo de la Bola sea la señal de la creciente desconfianza en la capacidad del ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero en poner en orden las finanzas") como si España fuera el único país que ha tenido o tiene dificultades como consecuencia de la crisis que han creado los bancos especuladores (entre los que se encuentra, por cierto, el del Vaticano, un auténtico nido de dinero negro, corrupto y criminal que convierte a la Ciudad del Vaticano en otro auténtico y asqueroso paraíso fiscal). Aprovecha el diario de los jerarcas católicos para decir que una gran mayoría de españoles, y también portugueses, no confían en sus respectivos gobiernos y vaticina que "el riesgo de entrar en una espiral crítica" en España, "ex primera de la clase en la zona euro", "es más que serio".
Quienes hayan leído mi anterior artículo (Responder a la extorsión) saben lo que pienso de este tipo de declaraciones. Y ahora, ante lo escrito en el diario de los prelados vaticanos, lo único que puedo decir es que, una vez más, la jerarquía católica hace piña con los ricos y con el poder económico y financiero. Son la misma cosa.
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viernes, 05 de febrero de 2010 |
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Acaba de publicarse en Sistema Digital el artículo mío que transcribo abajo en el que comento la extorsión a la que está siendo sometido el gobierno de España, como tantos otros en otros tiempo y lugares. No debemos consentirlo.
Responder a la extorsión
Los financieros, los bancos y las agencias de rating que
trabajan para ellos provocaron una crisis gigantesca. Para poder ganar más
dinero influyeron de mil modos sobre los gobiernos y consiguieron que éstos y los
bancos centrales cambiaran las normas legales e hicieran la vista gorda ante la
acumulación ingente de riesgo que soportaban para ampliar sin cesar sus
beneficios. Impusieron un modo de producir y de repartir desequilibrado e
irracional, alimentando una burbuja detrás de otra. Y terminaron por quebrar y
descapitalizarse. Obligaron entonces a que los gobiernos intervinieran y
pusieran a su disposición billones de euros. Gobiernos, como el español, que
hasta entonces incluso habían tenido superávit presupuestarios tuvieron que
endeudarse. Los financieros y los bancos, con el apoyo de las agencias de
rating que trabajaban para ellos, suscribieron esa deuda en gran parte con el
dinero que los propios gobiernos y bancos centrales les daban para salvarlos de
la quiebra y para lograr que así refluyera el crédito, cuya carencia había
provocado la paralización de la actividad económica, el cierre de miles de
negocios y el desempleo. Pero a los financieros, a los bancos y a las agencias
de rating que trabajan para ellos solo les importa recuperar sus inversiones al
coste social que sea y con la mayor seguridad y rapidez posible, así que no
utilizaron esos recursos para ello sino para ganar enseguida más dinero. Se
dispusieron entonces a presionar a los gobiernos y a los bancos centrales para
que estos actúen con el único fin de que sus inversiones en la deuda estén
seguras y puedan recuperarlas lo más pronto posible sin tener que cargar con el
coste de la crisis que ellos mismos habían provocado. Y como llevan haciendo
todo esto desde hace mucho tiempo tienen ya el poder suficiente como para
conseguir que esa sea, efectivamente, la secuencia de los hechos una vez y
otra. Si el gobierno va por otro lado las presiones se desatan. Si hace lo que
les conviene, la patronal o algún gran banquero le concederá algún momento de
respiro.
Esta es la historia y parece que el presidente Rodríguez
Zapatero lo ha podido comprobar directa y personalmente en su inoportuna visita
a la Cumbre de Davos.
Hablemos claro: los financieros, los bancos y las agencias
de rating que trabajan para ellos están extorsionando al gobierno de España. Lo
están llevando al terreno que ellos quieren y al que les conviene: el de la
improvisación, el de la renuncia a sus propuestas anteriores y a sus compromisos
electorales, al que lo separa de sus socios naturales y de su base electoral,
el que lo llena de contradicciones y lo deja , no hay más que verlo, como un
boxeador inexperto bamboleándose de un lado a otro de la lona.
Lo que buscan es derrotarlo fuera de las urnas haciéndole
que quede a la deriva y que salten por los aires sus alianzas con los
sindicatos y con el electorado para poder imponerle así políticas que saben que
nunca podrían aplicarse si se tuvieran que decidir mediante una confrontación electoral
democrática.
Los ciudadanos deben saber que los financieros, los bancos y
la gran patronal, con la ayuda de los economistas liberales y de los organismos
financieros que trabajan para ellos, no le están imponiendo al gobierno de
España la salida a la crisis, como todos ellos dicen, sino la respuesta a la
crisis que mantiene sus privilegios, que garantiza que puedan seguir teniendo
cantidades ya inmorales de beneficio y que deja que las cosas sigan como
siempre han estado. Pero esa es justamente la salida de la crisis que volvería
a provocarla de nuevo.
Es sencillamente falso que para crear empleo, como dicen la
patronal y los economistas liberales, haya que actuar solamente en los mercados
de trabajo. Sin perjuicio de que haya que procurar que haya un marco adecuado
de relaciones laborales (que no puede ser simplemente el que da todo el poder a
los empleadores) lo que hay que procurar para ello es recuperar la demanda y
los mercados de bienes y servicios. ¿De qué les va a servir a los empresarios
que los salarios sean más bajos si luego no disponen de mercados con demanda
efectiva suficiente donde puedan vender las mercancías que producen? ¿O es que
quieren que España se limite a competir a la baja convertida en una economía
barata al servicio del capital extranjero?
Por eso, reducir los derechos sociales, precarizar aún más
el empleo, disminuir los salarios, renunciar al gasto público y social que se
precisa para apoyar un modelo productivo que consolide a la economía española y
a una fiscalidad más justa y que generase otro tipo de incentivos a los sujetos
económicos, solo dará lugar a que los más ricos lo sean cada vez más y a que la
economía española se consolide como una economía de segunda, desvertebrada,
dependiente y simplemente especializada en proporcionar bienes y servicios de
baja calidad. Pero así nunca se podrá conseguir que la economía española
despegue y se modernice definitivamente, que disponga de un mercado interior
más potente (algo que en realidad no le importa a los Adolfo Domínguez y
compañía que tienen a su disposición mano de obra siempre más barata y mercados
selectos en cualquier otra parte del mundo), que se reindustrialice, que genere
empleo de calidad y renta suficientes para todos y que no tenga que dedicarse a
actividades que destrozan nuestro medio natural e hipotecan el bienestar de las
generaciones futuras. Esa no es una verdadera salida de la crisis.
La situación a la que ha llegado el gobierno es difícil,
sobre todo, cuando se encuentra además con las restricciones que impone nuestra
presencia en la Unión Europea. Ha renunciado a tener un proyecto económico
propio al convertir al partido que lo sostiene en una claque en lugar de
servirse de su organización como fuente de pensamiento y de propuestas
alternativas. Y ha puesto el diseño y la ejecución de la política económica en
manos de personas que explícitamente defienden y proponen las medidas que
reclaman la patronal empresarial y bancaria. Así, y cediendo a la extorsión de
los mercados, será muy difícil que cuente con el apoyo de los sindicatos y
perderá lentamente el de todos los ciudadanos hasta el punto en que la
situación puede llegar a ser insostenible.
El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero necesita el
apoyo de los ciudadanos que no queremos una España de resabios franquistas,
incapaz de convivir plenamente con las libertades civiles y controlada por los
mismos grupos oligárquicos de siempre. Pero no es lógico que reclame ese apoyo
gratuitamente y mientras pone en marcha políticas que en realidad solo benefician
a estos grupos.
En una situación tan delicada como la actual, sería
necesario que los ciudadanos supieran quién ha provocado de verdad la crisis y
por qué, quién ha puesto las bases para convertir a la economía española en un
espacio productivo tan débil y vulnerable y por qué, y qué se logra de verdad
con unas medidas políticas o con otras. Con la fuerza de su propio partido, de
otros que sin duda podrían y deberían apoyarle en ese camino, de los sindicatos
y del más directo de los propios ciudadanos, el Gobierno podría estar entonces
en condiciones de proponer un equilibrio diferente a la sociedad española, un
pacto de rentas frente a una situación excepcional, y tratar así de hacer
frente de otra forma a las dificultades derivadas de la actual conformación y
equilibrio de poderes en la Unión Europea, algo que nos está resultando muy
desfavorable por su propia naturaleza y por nuestra falta de proyecto propio.
Hace unos meses escribía Nicolás Sartorius que lo que se
necesita es "modificar la dirección de la historia de España en términos
económicos" y que ello "exige un nuevo contrato y unas nuevas reglas.
Un contrato donde se especifique lo que cada parte debe aportar -y no
realidades frente a promesas- y nuevas reglas que impidan, en lo posible, que se
repita dentro de un tiempo el mismo desastre, acrecentado" (EL PAIS
28-10-2009).
En un esfuerzo de ese tipo, que naturalmente ni sería fácil
ni tampoco apoyado gratuitamente por nadie, el gobierno de Rodríguez Zapatero
podría encontrar un nuevo y decisivo impulso. Si no lo hace, es fácil adivinar
lo que va a ocurrir.
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miércoles, 03 de febrero de 2010 |
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Hemos de continuar con el tema de las pensiones porque es hoy día un auténtico caballo de batalla entre los bancos, las clases adineradas y los trabajadores. Ayer recomendé un artículo de I. Zubiri considerándolo clarificador desde el punto de vista de explicar que la solución que propone el gobierno (aumentar la edad de jubilación y el periodo de cotización) es injusta e ineficiente. No obstante, en ese mismo artículo de Zubiri creo que hay consideraciones que quizá puedan confundir ya que, en gran medida, parten de algunos supuestos de partida que yo no comparto. Yo creo, en primer lugar, que el problema fundamental en relación con las pensiones públicas no es el de analizar la "viabilidad" (y muchos menos solo financiera) del sistema sino el de determinar hasta qué punto la sociedad está dispuesta y desea ser solidaria y, en consecuencia, sostenerlo o no, teniendo en cuenta que incluso en el peor de los casos estamos hablando de dedicarle recursos que ya dedican otras naciones de nuestro entorno y que históricamente considerados no son desorbitados. Y, en segundo lugar, creo que incluso si lo que se quiere hacer es evaluar la viabilidad financiera del sistema no se puede caer en el determinismo demográfico, es decir, considerar solo la relación entre cotizantes y pensionistas a partir de predicciones (siempre discutibles y débiles) sobre la evolución de la población, porque el equilibrio financiero de un sistema de reparto depende también de otras circunstancias, tanto o más determinantes que las puramente demográficas.
Para que queden claros estos asuntos adjunto un trabajo de Vicenç Navarro que explica con con total claridad las cuestiones principales que hay que tener en cuenta para abordar con rigor y no con prejuicios ideológicos el problema de las pensiones públicas. No dejen de leerlo.
Las pensiones son viables por Vicenç Navarro.
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miércoles, 03 de febrero de 2010 |
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Como algunos me lo habían pedido, estoy en Twitter: http://twitter.com/juantorreslopez. Solo iré colocando allí el aviso de nuevas entradas de la web.
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martes, 02 de febrero de 2010 |
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Hace unos meses la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía me censuró un artículo sobre la calidad en el empleo en Andalucía. Viendo lo que dice su máximo responsable ni me extraña ni me deshonra, francamente:
El consejero de Empleo de la Junta de Andalucía, Antonio Fernández, expuso este miércoles una llamativa teoría para explicar la cifra de parados en Andalucía, donde el desempleo se acerca al 30%, y crece mes a mes.
Según Fernández se debe al llamado «efecto solidaridad»: "hay un fenómeno que estamos viviendo en las oficinas, que por cada persona que pierde el desempleo se generan tres inscripciones más, el efecto, en fin, solidaridad, o efecto familia".
(El artículo censurado aquí)
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martes, 02 de febrero de 2010 |
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Como sé que es un tema de interés recomiendo la lectura de un clarificador artículo del profesor Ignacio Zubiri titulado Una propuesta injusta e insuficiente. Está aquí.
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martes, 02 de febrero de 2010 |
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Leo que la Ministra española de Igualdad afirma que "Para luchar contra la crisis hay que incorporar políticas de
igualdad". estoy completamente de acuerdo. De hecho, es justo lo que mantenemos Lina Galvez y yo en el libro DESIGUALES. MUJERES Y HOMBRES FRENTE A LA CRISIS que saldrá a la calle en breve. Pero el problema es que no basta que eso lo diga esa ministra. Me gustaría oirlo en boca de la de Economía y, sobre todo, ver plasmada esa idea en el Boletín Oficial del Estado. Algo que de momento no está ocurriendo.
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lunes, 01 de febrero de 2010 |
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Leo esto en un artículo en el Excelsior de México de Xavier Caño Tamayo titulado El verdadero origen de la tragedia en Haití:
(...) La tragedia ha sido tan cuantiosa porque en Puerto Príncipe, la
capital, se hacinaban miles y miles de personas pobres que huyeron hace
años de las zonas rurales y se instalaron allí en viviendas precarias;
villas miseria, favelas, bidonvilles o como quieran llamar a esos
agujeros de pobreza y marginalidad.
¿Y porqué se desplazaron en
masa del campo a la capital? Porqué se quedaron sin trabajo ni
posibilidad de tenerlo. ¿Y por qué ese desempleo masivo? Porque los
genios del Fondo Monetario Internacional decidieron “liberalizar” el
mercado del arroz en aras del libre comercio. Es decir, desposeyeron a
Haití de la potestad de poner aranceles al arroz extranjero.
El
resultado fue que cultivadores y recolectores de arroz de Haití quedaron
a merced del sector arrocero estadunidense, subvencionado por el
gobierno de los Estados Unidos. Arruinaron el arroz haitiano, vendiendo
Estados Unidos el suyo mucho más barato; de hecho por debajo del precio
de costo. Ésa es la libertad de comercio que entienden los Estados
poderosos, las organizaciones económicas internacionales y las minorías
privilegiadas y codiciosas a cuyo leal servicio están.
La película
real de los hechos es ésta: el sector arrocero haitiano se hunde, los
campesinos haitianos emigran a su capital y se amontonan en viviendas
precarias, se produce el terremoto y las endebles viviendas (y otras que
parece que no lo son) se hunden. Muchos haitianos mueren, otros muchos
quedan heridos y todos sin hogar ni medios ni nada de nada deambulan por
las calles de Puerto Príncipe sin futuro ni horizonte (...).
Está claro: el Fondo Monetario Internacional mata.
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lunes, 01 de febrero de 2010 |
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Ya he comentado en otras ocasiones la deuda de Estados Unidos y me he preguntando hasta qué punto es sostenible si no se fortalece su hegemonía política y militar que le permita, a su vez, mantener la monetaria. Para que se hagan una idea del montante de esa deuda más abajo va una imagen esclarecedora. Y así es como crece a cada instante:
Y si quieren saber más de sus componentes no dejen de ver esta impresionante web: El reloj de la deuda de Estados Unidos. ¡
Fuente: Federal Debt: The Time Series
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lunes, 01 de febrero de 2010 |
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En un artículo sobre la reunión de Davos en The Wall Street Journal hacen bromas diciendo que allí dicen que para arreglar la crisis lo primero que hay que hacer es matar a los banqueros. Ojo, que lo dicen ellos, no yo.
Y también que si se pregunta a los asistentes quién ha llegado a ser tan impopular como ellos en la cumbre dicen que solo los terroristas. Es curiosa la coincicencia: banqueros y terroristas igual de impopulares.
Por algo será, digo yo.
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lunes, 01 de febrero de 2010 |
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Hace algunos años coordiné un libro sobre el futuro de las
pensiones públicas (PENSIONES PÚBLICAS: ¿Y MAÑANA QUÉ? Editorial Ariel,
Barcelona) en el que demostrábamos que lo que estaba ocurriendo e iba a ocurrir
era una ofensiva de las clases acomodadas y de los bancos para quedarse con el
ahorro de los trabajadores. Y en otros trabajos he explicado que la llamada viabilidad
del sistema de pensiones públicas no depende, como dicen, de su privatización.
Tampoco de reducir derechos sociales o de aumentar la vida laboral.
En primer
lugar, hay que tener claro que su financiación depende de lo que la sociedad
quiera dedicar al sistema. Y lo que ahora sucede es que los ricos no quieren
contribuir a algo que a ellos no les hace faltas: prefieren el ahorro privado.
Y, además, que los bancos quieren disfrutar del ahorro de los trabajadores para
especular y ganar dinero con él, en lugar de que esté en manos del sector público.
Y, en segundo lugar, que para obtener más fondos que hicieran más cómodo
financiar las pensiones lo que se necesita es una economía más productiva (y menos
especulativa y financiarizada), mejor distribución de la renta, más empleo y un
capital social más abundante. Es decir, lo contrario que produce la continua privatización
y el capitalismo neoliberal de nuestros días.
Por otro lado, la propuesta del gobierno español de aumentar
la edad de jubilación no arregla en realidad nada. Solo hace que sea mucho
mayor la carga que deben soportar los trabajadores a la hora de generar el
producto social y menor el provecho que les corresponde. Creo que hay que
entenderla en el contexto en el que se da: cuando se anuncia un déficit público
de más del 11% y cuando las agencias internacionales y la Comisión Europea están
presionando para que el gobierno tome medidas más ortodoxas.
Me temo que, sin
demasiada fortaleza por la izquierda, seguirá sucumbiendo a estas presiones. Es
culpa, pues, del gobierno adoptar estas medidas tan antisociales pero creo que
la responsabilidad última no solo recae sobre el gobierno sino sobre el
conjunto de los ciudadanos que no somos capaces de dar respuestas, de expresar
nuestras preferencias, de movilizarnos para decir lo que queremos y lo que no.
Sin esa presión, el gobierno socialdemócrata, y cualquier otro por muy de
izquierda que fuese, lo quiera o no, será cada vez más esclavo.
A continuación y por si alguien quiere refrescar ideas inserto algunos enlaces de textos en los que
he analizado el asunto de las pensiones.
La
crítica del sistema público de pensiones públicas
Otra vez las pensiones
Así
nos engañan para robarnos los cuartos
Los
adivinos del Banco de España
Pronósticos
Y además, también recomiendo el texto de Vicenç Navarro Es un error
retrasar obligatoriamente la edad de jubilación que se puede encontrar en su página web.
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