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Un año más, muchos amigos y amigas socialistas, comunistas,
anarquistas, ateos, agnósticos, anticlericales, nada simpatizantes, en
fin, con las creencias religiosas, vuelven a explicarme que la Semana
Santa que les fascina no tiene nada que ver con sus creencias, que si
se santiguan e incluso rezan ante un cristo no es porque tengan fé, que
les hace llorar una virgen pero no exactamente porque sea la madre de
su dios. En alguna ocasión, alguno de los que ahora se volverá a meter
en Málaga debajo de un trono me decía que la Semana Santa no tiene nada
que ver con los curas. Y muchos de los que conozco que se visten de
penitentes me han dicho que nunca van a misa ni se sienten católicos
aunque, eso sí, la Esperanza, o la Macarena, o el Cautivo, o el Jesús
del Gran Poder es su imagen venerada.
Una vez más tratarán de explicármelo y como de nuevo yo no voy a
entenderlos he pensado que lo mejor es que me vaya con L de vacaciones.
Y de paso, por cierto, le pediré de vez en cuando que me explique por
qué dice ella que los pasos de Sevilla caminan mejor que los de
cualquier otro sitio. Porque eso es algo que tampoco he llegado a
entender.
Total, que estaré unos días alejado del mundanal ruido. Como recuerdo os dejo esta pintada que fotografié en la la calle Jesús del Gran Poder de Sevilla hace unos meses.
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