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Recomiendo la lectura de un nuevo artículo de Vicenç Navarro sobre la presión que los capitales y medios liberales ejercen sobre España para su gobierno adopte las políticas que le convienen (para leerlo pinchar en leer más).
¿Es el gobierno español paranoico?
Por Vicenç Navarro. Publicado en EL PLURAL, el 17 de
Febrero de 2010.
Este artículo señala que, en
contra de lo que sostienen autores y medios de información liberales, el
gobierno español (y otros gobiernos de la UE) están sujetos a una
campaña hostil de los mercados financieros especulativos que tienen como
objetivo afectar al euro, campaña que coincide con las presiones
realizadas por instituciones (como Davos) y medios de información
liberales (como The Financial Times y The economist) sobre tales
gobiernos para que desarrollen las medidas que favorezcan los intereses
que representan. El artículo aporta evidencia de tales hechos.
Lo que estamos viendo estos días es la
confluencia de dos hechos. Uno de ellos es la movilización de los
mercados financieros especulativos para desestabilizar el euro. El otro,
es la presión ejercida por el capital financiero (es decir, la banca),
así como por el mundo de las grandes empresas (y por los medios y
economistas liberales afines a tales intereses financieros y
empresariales) sobre el gobierno español (así como sobre otros gobiernos
de la eurozona) para que responda a la crisis financiera mediante
políticas liberales, que favorezcan sus intereses. En ambos casos, el
leitmotif del ataque se presenta como la necesidad de reducir el déficit
y la deuda pública de España y de aquellos otros países que los
mercados financieros consideran estar excesivamente endeudados. Su
solución es la gran reducción del gasto público y de los derechos
sociales y laborales de las clases populares. Es así como –según ellos-
se calmarán los mercados financieros.
Estos dos hechos son una realidad
fácilmente demostrable, y que no pueden trivializarse a las personas que
los denuncian acusándolos de paranoicos, tal como hicieron varios
intelectuales (como Moisés Naim, director de la revista Foreign Policy) y
economistas liberales (como Xavier Sala i Martín) en unas declaraciones
realizadas a El País (02-11-10). En ellas, Moisés Naim alabó, incluso, a
los mercados financieros por disciplinar a los gobiernos que no hacían
lo que –según él- tenían que hacer (es decir, reducir los derechos
laborales y sociales). Declaraba, el que es también colaborador semanal
de El País, que no era correcto “poner a los especuladores o inversores
como malos y a los gobiernos como víctimas, cuando en realidad los
ataques de los inversores son los que obligan a las administraciones a
mantener políticas públicas sostenibles”. Una postura semejante se
reproducía en el editorial de El País, titulado sarcásticamente
“Bienvenido a la conspiración” que aplaudió a los mercados financieros
por su impacto disciplinario sobre los gobiernos, acusando también a las
voces dentro del gobierno Zapatero de haber denunciado tal hostilidad
de los “mercados” de ser paranoicos.
A la luz de la profunda crisis causada
por tales mercados especuladores (y de la extensa evidencia que
documenta que los grupos bancarios, en su acción conjunta, fueron
responsables de la mayor recesión existente desde principios del siglo
XX), la bondad expresada hacia ellos por dichos autores es sorprendente.
Tales autores dan la impresión de que no han entendido ni lo que ha
estado ocurriendo todos estos últimos años, ni la crisis profunda que
estamos sufriendo. Su fe liberal parece impermeable a la evidencia que
les rodea.
Los llamados “mercados financieros”
tienen muy poco de mercados y son instituciones e individuos con nombres
conocidos. Hoy el centro de los mal llamados mercados financieros son
las famosas (infames) “hedge funds”, fondos altamente especulativos,
manejados, en parte, por grandes grupos bancarios. Cualquier lector
mínimamente informado sobre temas económicos y financieros, habrá leído
cómo Wall Street (el centro del capital financiero de EEUU) estuvo en el
centro del escándalo de los banqueros, cuya codicia y comportamiento
especulativo contribuyó a crear la crisis financiera más importante del
mundo después de la Gran Depresión En realidad, estos mercados están
altamente centralizados y tienen nombre propio, como Goldman Sachs, J.P.
Morgan, Bank of America y otros bancos que, a través de sus influencias
políticas en el Congreso de EEUU (el Comité de Finanzas del Senado de
aquel país está en su bolsillo) consiguieron durante la Administración
Clinton (la administración del Partido Demócrata más cercana a Wall
Street que haya existido en la historia reciente de EEUU) y la
Administración Bush (una de las administraciones más corruptas que aquel
país haya tenido), la desregulación de la banca, lo cual quiere decir
que los bancos pueden hacer lo que quieran, creando y expandiendo los
”hedge funds” con toda una batería de instrumentos especulativos
(incluyendo los famosos credit default swans), que están en el centro de
aquellos mercados financieros. Pues bien, estos “inversores” están
intentando causar el colapso del euro. Y esto no lo dicen los
“paranoicos” sino ellos mismos. Según declaraciones hechas al Finantial
Times (F.T.) (14.02.10) “varios hedge funds han informado al F.T. que
han acordado posiciones conjuntas en contra del euro, basado en su
lectura de la situación política en Europa y debido a su temor al deseo
de regulación del capital financiero por parte de los estados”. Es
difícil decirlo con mayor claridad. Estos “hedge funds” han estado
manipulando y especulando con la deuda de aquellos países. Este pasado
domingo, el The New York Times (14.02.10) publicaba, en primera página,
cómo Wall Steret contribuyó a crear tal crisis del euro. Documenta
también tal rotativo como Goldman Sachs, junto con sus aliados en el
gobierno conservador griego, manipuló la deuda del gobierno heleno,
ocultando su verdadero tamaño y especulando con ella de manera que
agravó la crisis griega. Fue precisamente el nuevo gobierno socialista
griego el que descubrió y denunció tal comportamiento, creando las
represalias del “mercado financiero”. Andrew Cockburn, en otro artículo
detallado en CounterPunch (13.02.10) titulado significadamente “The
Economic Velociraptors” documenta cómo se está orquestando este ataque.
La presión liberal sobre los gobiernos
En cuanto a las presiones de las instituciones y autores liberales para
que el gobierno español aplique medidas liberales para salir de la
crisis, creo que la evidencia existente es también robusta y
convincente. Sólo hace falta leer los editoriales del Finantial Times y
del The Economist durante estos últimos treinta años para encontrar la
evidencia.. Estos dos rotativos fueron los mayores promotores de la
filosofía económica liberal en Europa y, tienen, por lo tanto, gran
responsabilidad en el desarrollo de la crisis financiera que ha creado
una enorme miseria en el mundo. Léanse los editoriales de tales
rotativos, y verán lo que han estado promoviendo en los últimos treinta
años. Ambos estimularon políticas –tales como la desregulación de los
mercados financieros- que llevaron directamente a la crisis. Editorial
tras editorial, aconsejaron tomar las medidas que causaron el desastre
mundial. Son ellos, pues, los que carecen de toda credibilidad, y es de
una extrema insensibilidad autocrítica que ahora sermoneen al respecto
de cómo resolver la crisis. Lo primero que deberían hacer para ganar
credibilidad es hacer una autocrítica, lo cual es como pedirle peras al
olmo.
Las continuas referencias a la postura
editorial de tales diarios (como hacen los rotativos liberales en
España) como voces de autoridad, representa un provincialismo ignorante
de los hechos. Y ninguno de ellos se ha excusado por ello. Todo lo
contrario. Por paradójico que parezca continúan con el mismo dogma
liberal a pesar de que la evidencia de su error es extensa y abrumadora.
Imagínese que una revista médica hubiera estado promoviendo un
tratamiento médico que hubiera causado millones de muertos en el mundo, y
que no hubiera corregido y cambiado de tratamiento. ¿Habría alguien que
le estuviera escuchando o, incluso, citando como voz de autoridad? Pues
esto es lo que está ocurriendo con el Finantial Times y el The
Economist.
Un tanto semejante ocurre con Davos, el
Vaticano del movimiento liberal. En un escrito mío en Público, “La
escasa credibilidad de Davos” (11.02.10) señalaba los errores y
manipulaciones que había realizado un informe de Davos, sobre la
competitividad de la economía española, en la que ésta aparecía por los
suelos, a nivel de países del tercer e incluso cuarto mundo. Las
falsedades de este informe alcanzaban niveles nunca vistos antes en
dichos medios, tales como señalar que el conocimiento de matemáticas y
ciencias en España está a la cola de la mayoría de los países del mundo,
a nivel del cuarto mundo (PISA muestra que España está ligeramente
inferior al de los países más ricos del mundo). Tal informe estaba
dirigido por el mismo Xavier Sala i Martín, que niega en unas
declaraciones que el gobierno español esté sujeto a ninguna presión
internacional de los mercados y asociaciones e instituciones
internacionales, los cuales –según Sala i Martín- responden de una
manera lógica y razonable frente a lo que él define como la raíz del
problema, es decir, la supuesta excesiva proximidad del gobierno
Zapatero con los sindicatos, que dificulta que se hagan los cambios que
los mercados y él desean.
Todos estos autores, rotativos, agencias
y medios comparten la ideología liberal (que es la ideología del
capital financiero y del mundo empresarial), promovida también en
nuestros rotativos de mayor difusión. De ahí su acción coincidente, que
tiene como objetivo común: disminuir el nivel de vida de las clases
populares aplicando medidas de gran austeridad que les permitan salir de
la crisis en términos favorables a sus intereses. Cuando el grado de
coincidencia es tan amplio, no hace falta ninguna conspiración o
conjura. Tal ideología les define, motiva y marca lo que promueven y
creen en ello, pues coincide, y justifica sus intereses. Lo que es
frustrante es que el gobierno Zapatero parece estar creyéndose lo que
sus críticos liberales le dicen, tomando toda una serie de iniciativas
(desde la reducción del gasto público –que es una nota de suicidio en
estos momentos de gran recesión- hasta las reformas del sistema de
pensiones) que, como bien ha dicho el Premio Nóbel de Economía, Joseph
Stiglitz, no tienen nada que ver con la crisis del euro o de la economía
española.
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